Las habilidades o destrezas lingüísticas son muy
importantes en nuestra vida, ya que gracias a ellas podemos comunicarnos.
Estas habilidades lingüísticas son:
cambiado su orden de importancia y campo
de acción.
Para que la enseñanza y el aprendizaje de las destrezas
sean válidos hay que encuadrarlos en un contexto y un propósito comunicativo.
Las destrezas deben reflejar que éstas son los modos de expresión de los actos
de habla. Este propósito comunicativo pone en conexión a las cinco destrezas
básicas y evita que se conviertan en apartados estancados centrados en
prácticas mecanicistas.
El trabajo del docente es dirigir y realizar un esfuerzo
consciente, expresado a través de las tareas que se ponen en práctica, para
conectar entre sí a las destrezas contextualizándolas y llenándolas de
significado. Debemos tener presente que todas las destrezas lingüísticas deben
estar relacionadas con el significado y la comunicación.
Existen dos factores de organización que van a influir
sobre el desarrollo de las destrezas lingüísticas. Estos factores son la
organización física del aula y la organización de los alumnos. Son factores
importantes que no deben ser olvidadas, sino que deben ser de primordial
importancia para el docente.
Sin esta organización adecuada, tanto del aula como de
los alumnos, no se va a dar la autonomía de trabajo; sin esta autonomía, los
alumnos no podrán desarrollar su potencial intelectual, con lo cual tampoco
podrán desarrollar y practicar las destrezas lingüísticas.
En un contexto comunicativo el uso y desarrollo de todas
las destrezas lingüísticas son importantes y todas ellas se benefician y
potencian mutuamente. Las destrezas se dan en un orden de interrelación que
hace que posible encontrarlas en combinaciones diversas. Para lograr su mayor
eficacia estas combinaciones deben cumplir con la inclusión sucesiva, es decir,
que las destrezas presentadas en momento posteriores deben incluir a las
anteriores, sin embargo las anteriores no incluyen necesariamente las
posteriores. Dicho de otra manera, para que un niño escriba, debe escuchar,
hablar y leer anteriormente, es decir, haber estado expuesto a input
comprensivo, pero para hablar no se necesita obligatoriamente de haber leído o
escrito con anterioridad.
Teniendo
en cuenta que hay compaginar el orden de las destrezas veamos un esquema que
representa las combinaciones más adecuadas en que deben darse las destrezas:

El
esquema presentado cobra realidad a lo lardo de las distintas etapas educativas
combinando la intensidad de las diferentes habilidades en función de los
conocimientos que se vayan adquiriendo.
Obviamente,
esta propuesta de organización de las destrezas reflejada en el esquema se
plantean desde la didáctica de las lenguas como un modelo eficaz de referencia,
aunque sabemos que en la vida real y en la puesta en práctica en el aula el
orden y la combinación de éstas es muy diferente. Se centran mayoritariamente y
desde primer momento en que el alumno escriba o lea sin pasar previamente por
escuchar o hablar.
Debemos
insistir en que lo mejor es empezar con una comprensión auditiva a la que el
alumnado debe estar expuesto desde un primer momento, ya que la comunicación oral
es el primer objeto del proceso de aprendizaje. La importancia de la
comprensión oral debe verse reflejada en el tipo de tareas, estrategias y
tiempo dedicada a ella por lo que las actividades deberán estar repleta de este
tipo de comprensión.
Algunas actividades en las que
podemos practicar estas destrezas pueden ser cuenta cuentos, teatros, canciones
y juegos educativas, películas infantiles subtituladas, juego de roles en
situaciones cotidianas y un largo etcétera.

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